jueves, 16 de agosto de 2012

La piedra (Reflexión)



El distraído tropezó con ella.

El violento la utilizó como proyectil.

El emprendedor, construyó con ella.

El campesino, cansado, la utilizó de asiento.Para los niños, fue un juguete.
Drummond la poetizó.
David, mató a Goliat.
Y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.


En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra ¡sino en el hombre!
No existe "piedra" en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.


domingo, 13 de mayo de 2012

Cuento de Todos, Alguien, Alguno, Cualquiera , Nadie Ninguno

Hay un viejo cuento con peculiares personajes que quiero contarles :

Todos, Alguien, alguno, Cualquiera, Nadie y ninguno

Había que hacer un trabajo muy importante, y Todos estaban seguros de que Alguien lo haría. La verdad es que podría haberlo hecho Cualquiera, pero ninguno lo quizo hacer.

Alguien se enojó cuando se enteró, porque el trabajo era de Todos. Pero Nadie se dio cuenta que alguien no lo haría.


Al final de cuentas Alguien reprochó a Todos porque Alguno pudo hacerlo. Pero la realidad es que Nadie lo hizo.

lunes, 4 de julio de 2011

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso - reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
El Libro de los Abrazos- Eduardo Galeano
Y tú, ¿qué tipo de fuego eres? Vive tu vida con pasión y enciende a los que estén cerca de tí.
eduardo galeano, el libro de los abrazos

lunes, 25 de abril de 2011

Por una jarra de vino

Había una vez... otro rey. Este era el monarca de un pequeño país: el principado de Uvilandia. Su reino estaba lleno de viñedos y todos sus súbditos se dedicaban a la fabricación de vino. Con la exportación a otros países, las 15.000 familias que habitaban Uvilandia ganaban suficiente dinero como para vivir bastante bien, pagar los impuestos y darse algunos lujos.


Hacía ya varios años que el rey estudiaba las finanzas del reino. El monarca era justo y comprensivo, y no le gustaba la sensación de meterle la mano en los bolsillos a los habitantes de Uvilandia. Ponía gran énfasis, entonces, en estudiar alguna posibilidad de rebajar los impuestos.


Hasta que un día tuvo la gran idea. El rey decidió abolir los impuestos. Como única contribución para solventar los gastos del estado, el rey pediría a cada uno de sus súbditos que una vez por año, en la época en que se envasaran los vinos, se acercaran a los jardines del palacio con una jarra de un litro del mejor de su cosecha. Lo vaciarían en un gran tonel que se construiría para entonces, para ese fin y en esa fecha.


De la venta de esos 15.000 litros de vino se obtendría el dinero necesario para el presupuesto de la corona, los gastos de salud y de educación del pueblo. La noticia fue desparramada por el reino en bandos y pegada en carteles en las principales calles de las ciudades. La alegría de la gente fue indescriptible.


En todas las casas se alabó al rey y se cantaron canciones en su honor. En cada taberna se levantaron las copas y se brindó por la salud y la prolongada vida del buen rey.


Y llegó el día de la contribución. Toda esa semana en los barrios y en los mercados, en las plazas y en las iglesias, los habitantes se recordaban y recomendaban unos a otros no faltar a la cita. La conciencia cívica era la justa retribución al gesto del soberano. Desde temprano, empezaron a llegar de todo el reino las familias enteras de los viñateros con su jarra, en la mano del jefe de familia. Uno por uno subía la larga escalera hasta el tope del enorme tonel real, vaciaba su jarra y bajaba por otra escalera al pie de la cual, el tesorero del reino colocaba en la solapa de cada campesino, un escudo con el sello del rey.


A media tarde, cuando el último de los campesinos vació su jarra, se supo que nadie había faltado. El enorme barril de 15.000 litros estaba lleno. Del primero al último de los súbditos habían pasado a tiempo por los jardines y vaciado sus jarras en el tonel.


El rey estaba orgulloso y satisfecho; y al caer el sol, cuando el pueblo se reunió en la plaza frente al palacio, el monarca salió a su balcón aclamado por su gente. Todos estaban felices. En una hermosa copa de cristal, herencia de sus ancestros, el rey mandó a buscar una muestra del vino recogido. Con la copa en camino, el soberano les habló y les dijo:


— Maravilloso pueblo de Uvilandia: tal como lo imaginé,todos los habitantes del reino han estado hoy en el palacio. Quiero compartir con vosotros la alegría de la corona, por confirmar que la lealtad del pueblo con su rey, es igual que la lealtad del rey con su pueblo. Y no se me ocurre mejor homenaje que brindar por vosotros con la primera copa de este vino, que será sin dudas un néctar de dioses, la suma de las mejores uvas del mundo, elaboradas por las mejores manos del mundo y regadas con el mayor bien del reino, el amor del pueblo.


Todos lloraban y vitoreaban al rey. Uno de los sirvientes acercó la copa al rey y éste la levantó para brindar por el pueblo que aplaudía eufórico... pero la sorpresa detuvo su mano en el aire, el rey notó al levantar el vaso que el líquido era transparente e incoloro; lentamente lo acercó a su nariz, entrenada para oler los mejores vinos, y confirmó que no tenía olor ninguno.


Catador como era, llevó la copa a su boca casi automáticamente y bebió un sorbo.¡El vino no tenía gusto a vino, ni a ninguna otra cosa...! El rey mandó a buscar una segunda copa del vino del tonel, y luego otra y por último a tomar una muestra desde el borde superior. Pero no hubo caso, todo era igual: inodoro, incoloro e insípido.


Fueron llamados con urgencia los alquimistas del reino para analizar la composición del vino. La conclusión fue unánime: el tonel estaba lleno de AGUA, purísima agua y cien por cien agua. Enseguida el monarca mandó reunir a todos los sabios y magos del reino, para que buscaran con urgencia una explicación para este misterio. ¿Qué conjuro, reacción química o hechizo había sucedido para que esa mezcla de vinos se transformara en agua...? El más anciano de sus ministros de gobierno se acercó y le dijo al oído:


— ¿Milagro? ¿Conjuro? ¿Alquimia? Nada de eso, muchacho, nada de eso. Vuestros súbditos son humanos, majestad, eso es todo.


— No entiendo – dijo el rey.


— Tomemos por caso a Juan. Juan tiene un enorme viñedo que abarca desde el monte hasta el río. Las uvas que cosecha son de las mejores cepas del reino y su vino es el primero en venderse y al mejor precio. Esta mañana, cuando se preparaba con su familia para bajar al pueblo, una idea le pasó por la cabeza... ¿Y si yo pusiera agua en lugar de vino, quién podría notar la diferencia...? Una sola jarra de agua en 15.000 litros de vino... nadie notaría la diferencia... ¡Nadie!...Y nadie lo hubiera notado, salvo por un detalle, muchacho, salvo por un detalle:¡TODOS PENSARON LO MISMO!


Jorge Bucay

martes, 23 de noviembre de 2010

Argumentación

Punto de partida: El juego y los niños

Proposición: La importancia del juego en el desarrollo de los niños.

Demostración

Como todos sabemos, la vida, en la actualidad, está sometida a muchas presiones: sociales, familiares, religiosas, económicas…

La importancia del crecimiento de los niños (que es fundamental para tener una adultez feliz) se ve afectada desde muy temprana edad, por las exigencias extraescolares que suelen quitarles mucho tiempo para compartir con sus compañeros. Suelen ir a clases de natación, inglés, música, catequesis, etc. que son muy necesarias, pero lo mantienen todo el día ocupado, sin ratos libres.

Todo esto hace que no tengan tiempo suficiente para jugar con sus amigos, libremente, según su propia imaginación; por lo tanto, se van aislando, situación que se agrava con el acceso a juegos on-line, los juegos electrónicos, (la PlayStation) con los que se entretienen muchas horas por día, en lugar de hacer deporte al aire libre, por ejemplo.
Compartir un partido de tenis, de fútbol, salir a remar, o a correr, participar de torneos intercolegiales y de distintas competencias los acostumbra a formar equipos a ayudarse mutuamente, a aprender a ganar y a perder.

Es sabido y está demostrado que la naturaleza del niño tiende siempre al juego. Cuando este falta, se aburren, no están contentos y no tienen ganas de hacer cosas distintas. La computadora los atrapa, los aísla, los deja en soledad.: pasan muchas horas chateando, sentados, inactivos, con lo cual además tienden a aumentar de peso, que es uno de los problemas que sufren los hombres actualmente. Lo opuesto a esto lo da el juego.

Isaac Assimov en "Cómo se divertían" plantea la nostalgia que siente la protagonista al pensar en tiempos muy lejanos, cuando los chicos jugaban en la escuela y compartían estudios, maestros y actividades. Ella se enfrenta siempre a la fría computadora.

Por eso, crear situaciones de juego es fundamental, para integrarlos, sobre todo a aquellos que son tímidos, por ejemplo, con las actividades que los hacen entrar en contacto físico, como el juego de la silla y el de la lona.

Butler, en su libro Principios y métodos de recreación para los niños afirma que "con el juego los niños expresan sus ideas, sus deseos, comienzan a practicar para su vida de adulto y se preparan para el futuro, como, por ejemplo, cuando las niñas juegan a ser madres, y los chicos, a ser futbolistas, bomberos, policías o astronautas".

El juego grupal hace que interactúen, se conozcan, se respeten, aprendan valores, reconozcan las virtudes y defectos de los otros y los propios; el juego los estimula a superarse y aprenden por medio de él a veces serán líderes positivos o negativos, otras, chivos expiatorios, otras simples colaboradores. Y esto los fortalece.

Por eso y como conclusión, el niño debe tener tiempo para jugar, para compartir con su familia y sobre todo, jugar con sus compañeros. La escuela puede ayudarlos realizando actividades al aire libre, campamentos, guitarreadas...

Debemos evitar llenarlos de actividades que los cansan y permitirles que disfruten y se integren libremente.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Mi vixja máquina dx xscribir

Aunqux xl txclado dx mi máquina xs un modxlo vixjo, funciona muy bixn –xxcxpto por una txcla. Ustxd podría pxnsar qux con todas las otras funcionando corrxctamxntx, una txcla qux no funciona podría apxnas sxr notada; pxro sólo una fuxra dxl lugar puxdx arruinar xl xsfuxrzo dx las dxmás. Ustxd podría dxcirsx a sí mismo: Buxno, yo soy sólo una pxrsona. Nadix sx dará cuxnta si no doy lo mxjor dx mí. La próxima vxz qux Ustxd pixnsx qux no xs importantx, o qux lo qux ustxd haga no va a sxr notado por nadix rxcuxrdx mi vixjo txclado.Ustxd xs una pxrsona clavx.

lunes, 8 de noviembre de 2010

una flor roja con un tallo verde

Una vez un niño pequeño fue a la escuela. La escuela era grande, pero cuando el niño vio que podía ir caminando hasta su clase desde la puerta de entrada, se puso feliz y no le pareció tan grande como al principio.
Una mañana, cuando hacía poco que estaba en la escuela, la maestra dijo: -Hoy vamos a hacer un dibujo.
-Bien- pensó él, porque le gustaba mucho dibujar. Podía dibujar leones, tigres, gallinas, vacas, trenes y barcos. Entonces, tomo su caja de lápices y comenzó a dibujar.
-Esperen! – dijo la maestra – No es hora comenzar! Y el espero a que todos estuviesen listos.
-Ahora vamos a dibujar flores – dijo la maestra.
El niño entusiasmado comenzó a hacer bonitas flores con lápiz rojo, naranja y azul.
-Esperen! Yo les mostrare como se hace. Se hace así! – dijo la maestra- ahora pueden comenzar!.
El niño miro la flor de la maestra y luego miro la suya. La verdad es que le gustaba más su flor pero no se lo dijo a nadie. Simplemente guardo su papel e hizo una como la de la maestra. Era roja con el tallo verde.
Así, el niño aprendió a esperar, y a observar  y hacer las cosas como la maestra. El ya no hacia las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad y el niño tuvo que ir a otra escuela. Esta, era mucho más grande que la primera. Para llegar a su sala tenía que subir la escalera y caminar por un corredor.
El primer día de clases, la nueva maestra dijo: - Hoy vamos a dibujar!
El niño espero a la maestra para que le dijera como hacerlo, pero ella no dijo nada.
Después de un rato la maestra se le acerco y le pregunto: - ¿No quieres dibujar?
-Si- dijo el niño- pero, ¿Qué vamos a hacer?
-Yo no lo sé hasta que tu no lo hagas- dijo la maestro.
-¿Cómo lo hago? – pregunto el niño.
-Como tú quieras - dijo ella.
-¿Y de cualquier color? – pregunto él.
-De cualquiera- respondió ella – Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¿cómo podría saber yo quien hizo que y cual es de quien?
-No se- dijo el niño. Y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde
Helen buckley

viernes, 29 de octubre de 2010

Cláusula III

Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.
(Juan José Arreola)

jueves, 28 de octubre de 2010

El globo

Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.
(Miguel Saiz Álvarez)

lunes, 25 de octubre de 2010

Despertar.

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.
 (Norberto Costa)

Te compro una hora

El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque "tenía un buen puesto".

Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:

– Papá –le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?.
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, dos mil pesetas. ¿Por qué?
– Quería saberlo.
– Bueno, duerme.


Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía mil quinientas pesetas. Y al regresar otro día, de noche, su padre, le volvió a llamar el niño:

– Papá, dame quinientas pesetas que me hacen falta para una cosa muy importante...
– ¿Muy importante, muy importante? Tómalas y duerme.
– No, papá, espera. Mira. Tengo dos mil pesetas. Tómalas. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre...
El padre le abrazó.
Fermín de Mieza

La vasija con rajaduras

Cuenta la leyenda india que un hombre transportaba agua todos los días a su aldea usando dos grandes vasijas, sujetas en las extremidades de un pedazo de madera que colocaba atravesado sobre sus espaldas.
Una de las vasijas era más vieja que la otra, y tenía pequeñas rajaduras; cada vez que el hombre recorría el camino hasta su casa, la mitad del agua se perdía.
Durante dos años el hombre hizo el mismo trayecto. La vasija más joven estaba siempre muy orgullosa de su desempeño, y tenía la seguridad de que estaba a la altura de la misión para la cual había sido creada, mientras que la otra se moría de vergüenza por cumplir apenas la mitad de su tarea, aun sabiendo que aquellas rajaduras eran el fruto de mucho tiempo de trabajo.
Estaba tan avergonzada que un día, mientras el hombre se preparaba para sacar agua del pozo, decidió hablar con él:
-Quiero pedirte disculpas ya que, debido a mi largo uso, sólo consigues entregar la mitad de mi carga, y saciar la mitad de la sed que espera en tu casa.
El hombre sonrió y le dijo:
-Cuando regresemos, por favor observa cuidadosamente el camino.
Así lo hizo. Y la vasija notó que, por el lado donde ella iba, crecían muchas flores y plantas.
-¿Ves como la naturaleza es más bella en el lado que tú recorres? –comentó el hombre-. Siempre supe que tú tenías rajaduras, y resolví aprovechar este hecho. Sembré hortalizas, flores y legumbres, y tú las has regado siempre. Ya recogí muchas rosas para adornar mi casa, alimenté a mis hijos con lechuga, col y cebollas. Si tú no fueras como eres, ¿cómo podría haberlo hecho?


"Todos nosotros, en algún momento, envejecemos y pasamos a tener otras cualidades. Es siempre posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener un buen resultado".
pablo cohelo

Esta es la historia de Juanito, un niño como cualquier otro...

Al nacer Juanito no existía como tal, no había nadie que dijese, pensase o sintiese "ser Juanito". Simplemente existía un ser en total sintonía con el medio ambiente. Se sentía fusionado con todo lo que le rodeaba y en particular con su mamá. Para él: ella y él eran lo mismo. Respondía sensiblemente al medio que lo rodeaba, se sentía parte de todo.

Conforme fue creciendo se vio envuelto en un gran dilema: en primer lugar dejó de sentir que él y su madre eran uno solo, que formaban una misma entidad inseparable y, lentamente fue dándose cuenta de que él y ella formaban 2 entidades separadas y diferenciadas... esto ocurrió de forma gradual por supuesto, no fue de sopetón, sino que sucedió poco a poco, lentamente... Ahí fue conociendo y tomando forma algo que ahora nos parece muy familiar. Dos palabras de inmensa importancia en nuestras vidas: "Yo" y "Tú".

Primeramente Juanito comenzó a llamar "Yo" a su cuerpo, sus brazos, pies, labios, etc. pero lueguito más delante se dio cuenta que sentía muchas cosas, se enojaba, reía, lloraba, sentía placer al comer o defecar, etc, entonces lentamente fue poniéndole "Yo" también a esas sensaciones que vivía por dentro y... más tardecito comenzó a darse cuenta que podía ir a muchos mundos, estar en tantos sitios como quisiera, hacer infinidad de cosas con tan sólo imaginarlas y pensar en ellas y ni tardo ni perezoso llamó "Yo" a esos pensamientos, imaginaciones y sueños que tenía. Ese "Yo" iba creciendo y tornándose más y más complejo a medida que crecía y se relacionaba con su entorno inmediato, en especial con sus padres.

A cierta edad Juanito se vio en un dilema terrible, en una disyuntiva enorme, como si con unas tijeras invisibles hubiesen cortado su cuerpo en dos... Ciertas cosas que gustaba hacer no eran permitidas ni aceptadas: llenarse de lodo, romper los platos, gritar y reír a todo pulmón, correr por la casa. Comenzó a darse cuenta que por algunas cosas que realizaba era premiado y por otras, a veces hasta por las mismas, era castigado... Juanito no entendía porque no podía hacer lo que quería, lo que le daba la gana. Tenia ganas de llorar y su papá le decía: "los niños no lloran" Tenía ganas de gritar o de reír y su mamá de decía: "silencio, tu papá está trabajando" etc... Podría alargar el cuento inmensamente, pero vale decir únicamente que Juanito inmerso en este problema tuvo que escoger entre actuar o hacer unas cosas que no deseaba pero que lo calificaban de "bueno" y entre otras que lo calificaban de "malo". Tuvo que ceder gran parte de su vida en aras de no perder el amor, la aceptación y la valía a los ojos de sus seres amados, aquellos que en ese momento le parecían dioses que todo lo sabían, todo lo podían, todo lo hacían...

Juanito creó una estrategia adaptativa o contramanipulativa, es decir: un caparazón que le permitiera defenderse de lo que consideraba peligroso y la vez relacionarse con el medio y conseguir ser querido y aceptado. Construyó un personaje de ficción, acorde a lo que él creía le ayudaría a conseguir sus deseos o a no sentir tan duramente la frustración de no poder realizarlos; uno muy bueno, muy eficaz: toda una obra de arte que le ayudaba a relacionarse con su entorno inmediato y a conseguir en parte esa consideración positiva que necesitaba, o al menos, a no sentirse tan mal por no obtenerla. Lentamente y con el paso de los años fue perfeccionado su estrategia, agregándole colorido e identificándose con ese personaje de tal forma que desde entonces lo llama "Yo".

Con el transcurrir del tiempo, 20, 30, 40 o 50 años después, Juanito descubre información nueva que le permite darse cuenta que su forma de concebir, sentir y encarar la vida no es toda la realidad ni la única que existe. Que en el proceso de la formación de su personalidad, la misma que le ha permitido sobrevivir e interactuar con el medio ambiente, perdió o dejó de lado muchos talentos y virtudes y un mundo lleno de posibilidades. Se da cuenta que existen muchas formas de ver, sentir e interpretar la vida. Que cada ser humano la filtra e interpreta de forma distinta y que, sin embargo, comparte con los demás un cierta estructura en común.

Dicha estructura puede diferenciarse dentro de una de las NUEVE formas o estrategias distintas de encarar la vida y lo mejor de todo: descubre que es posible conocer cuál es el personaje, guión o libreto que ha venido representando durante toda la vida; y no sólo reconocerlo sino abrir un abanico enorme de posibilidades: para relacionarse, para actuar y desenvolverse, para responder de forma distinta a como lo ha venido haciendo durante mucho tiempo creyendo erróneamente que esa era la mejor forma de vivir; la única que existía. Recuperando así, la frescura, vitalidad, flexibilidad y espontaneidad en la forma de organizar y responder a la vida. Dicho de otra forma, pasa a ser director de la obra en lugar de ser un mero personaje.

Juanito comienza a darse cuenta que gran parte del sufrimiento que ha experimentado ha sido producto de la desconexión de si mismo, y por no saber quién es en realidad y vivir de acuerdo a una estrategia que en la infancia y en algún momento en especifico resultó de mucha utilidad pero ahora se ha vuelto obsoleta: le restringe, constriñe, encorseta y no le permite respirar. Y además, se da cuenta que la inmensa mayoría de los seres humanos están viviendo de la misma forma: representando un personaje que creen son ellos mismos. Lo cual no le da alegría porque ya sabemos que "mal de muchos es consuelo de tontos".

Entonces Juanito comienza a entender todo el cúmulo de experiencias que conforman su vida desde otra perspectiva y quizá a través de sumergirse en sí mismo, de Auto-conocerse y reconocer su patrón habitual de conducta pueda poco a poco ir despejando el camino y abriéndose hacia nuevas posibilidades de responder y responsabilizarse de sí mismo y de su vida. Puede que se dé cuenta y tome conciencia de que muchas de sus insatisfacciones provienen de responder de la misma forma a situaciones enteramente distintas, en lugar de hacerlo de forma sensible, espontánea y libre...
Tal vez entonces a través de ensayar en su propia vida, cambiar el rumbo, virar un poco... su vida comience a mostrar resultados más enriquecedores... En esas anda Juanito, probando formas alternas de relacionarse, de mirar y concebir el mundo, de sentir, vivir y expresarse.
jorge mendoza

doble personalidad

María palideció al leer la primera plana del periódico matutino,
Una oleada de un frio aturdidor, ascendió por su columna vertebral y se alojo en su corazón
Lentamente su rostro se fue oscureciendo y una ráfaga de locura se adueño de su mente
La conciencia de su doble personalidad, no le alcanzaba para auto perdonarse
Pues si bien estaba preparada, para ver la foto de un hijo muerto, flotando en el rio.
No lo estaba, para ver la foto de ella misma, arrojando el cadáver al agua

¿Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo:
- "Querida, ¿qué ves?"
-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:
"¿Qué significa ésto, padre?"
El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
"- ¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cuál de los tres eres?

Jugando al huevo podrido


Los niños han perdido los juegos...y dicen que el Gran Bonete los tiene.
Gran Bonete: ¿Yo Señor? ¡No Señor!
¿Pues, entonces, quién los tiene?
¿Quién tiene la soga o el metro de elástico para saltar? ¿Quién se robó los gritos
de los niños en la tarde jugando a la mancha venenosa, la mancha helada o la
Mancha agachada? ¡Pido gancho, el que me toca es un chancho!
¿Quién les quito a los niños las escondidas? Cuento hasta tres para que alguien
me lo diga: 1, 2 y 3, punto y coma, el que no se escondió se embroma.
¿Quién se llevo el poliladrón, el stop, el quemado y la rayuela?
¿Quién prohibió por decreto el ring raje?
¿Quién se olvido de enseñarles a los niños la ronda, el Alton Pirulero, El Martín
Pescador y el Mantantirurila?
¿Quién escondió las piedritas del tinenti y las bolitas y las chapitas y las figuritas
con brillantinas?
¿Quién encerró a los niños y nos los deja salir a jugar?
Tal vez fue alguien que decidió que lo mejor para un niño es acumular el mayor
cantidad de conocimientos e información y si es posible en inglés.
¿Qué paso con nosotros que si sabíamos abrir la puerta para ir a jugar?
¿Queremos ahora que nuestros hijos sean ante todo inteligentes y sabios, que
hables dos o tres idiomas, que dominen la computación y mejor aún, si son
capaces de conectarse con la Internet.
Me gustaría que no colgáramos en los hombros de los chicos una mochila tan
pesada, llena de palabras y formulas y de la que hemos ido sacando de a poco los
juegos, los cuentos, la poesía, las fantasías, los sueños y la imaginación.
Se debe hacer difícil subir la cuesta de la vida con tanto peso, debe ser muy
difícil caminar si no se lleva guardado en el alma el recuerdo de esa increíble
exploración en bicicleta o la cacería de bichitos de luz en las noches de verano o se
escucha adentro el grito de: ¡Piedra libre para mí y para todos los compañeros!
Reservémonos el tiempo como para algo tan importante como JUGAR y juguemos todos
en el bosque mientras el lobo no está, ¿Lobo esta?
No se olviden de enseñar a sus niños a jugar.
¿Y...? ¿Qué esperan para formar equipos? Vamos, Piza Pizuela color de
ciruela, via via o este pie, no hay de menta ni de rosa para mi querida esposa, que se
llama Doña Rosa y que vive en Men- do-za.

viviana grau

domingo, 24 de octubre de 2010

Una pequeña fábula

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.
Franz kafka

El sueño del rey


-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe. -Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.
Lewis Carroll